Arden los márgenes de Europa y las periferias continúan absorviendo los efectos más brutales de su crisis. No sólo en lo que se refiere al desclasamiento en el sur o la normalización de la pobreza en el este; asistimos también desoladas al violento paisaje de cuerpos cruzando el mar Mediterráneo en frágiles balsas, saltando muros y vallas. Son éstos cuerpos valientes que trazan una línea de fuga escapando de las políticas neocoloniales. 

Denominamos «periferización» al proceso de producir «márgenes» sujetos a un «centro». Ello implica convertir los lugares y regiones de la periferia en espacios reproductivos para el centro que se enriquece. Durante los últimos 40 años, esto ha significado en nuestros países destruir el Estado del bienestar, crear una fuerza de trabajo migrante altamente explotable e impedir la posibilidad de que los territorios periféricos eviten ser integrados al neoliberalismo. Las regiones periféricas se ven sometidas a las políticas de austeridad y a una competencia entre iguales que redundan en la caída de los salarios y el recorte de los derechos sociales.

Pero el «devenir periferia» de Europa puede significar por el contrario abrir la posibilidad de pensar y hacer desde un espacio reproductivo cuyos saberes y conocimientos subviertan las relaciones de poder existentes. Esta otra periferización significa rechazar el punto de vista desarrollista desde el cual el centro resulta fundamental para el futuro de la periferia. Periferizar puede suponer entonces lo opuesto: reconocer que la periferia es central. Consistiría en construir desde la periferia. Significaría producir luchas y resistencias a partir de los saberes, las prácticas y las redes de los márgenes. Periferizar exigiría también reconocer que el centro aloja sus periferias internas, regiones y grupos sociales sometidos. Nosotras nos reconocemos y situamos en este otro devenir periferia.

Entre el 30 de julio y el 2 de agosto de 2015, alrededor de 40 activistas provenientes de distintos países de Europa del Este y del Sur, con variadas trayectorias y experiencias políticas y diferentes edades, hemos participado en el encuentro «Peripheralising Europe» que ha tenido lugar en Zemai (Lituania). El encuentro ha estado organizado por Murmurae (plataforma de facilitación transdisciplinar con base en Barcelona), Egzilis (colectivo anarquista de Kaunas) y LeftEast (red de investigación activa en los paises postsoviéticos). 

La transversalidad del encuentro permitió generar un nutrido espacio resonante donde confluyeron la escucha, el cuidado, la generosidad y la solidaridad crítica. Ello ha posibilitado tanto el análisis de la micropolítica de nuestra condición periférica como el compromiso de construir futuros espacios para la acción. Con el fin de facilitar una reflexión compartida, hemos trabajado poniendo el énfasis no sólo en nuestras diferencias sino también —lo que resulta incluso más importante— en lo que nos es común. Desde el reconocimiento y el apoyo mutuos hemos cartografiado durante el encuentro diferentes contextos y estrategias, analizando los colectivos y organizaciones de los que formamos parte, así como los diversos contextos regionales de los que emergen actualmente diversos movimientos sociales. 

Para hacer que esta otra periferización sea realidad, hemos identificado las siguientes cuestiones a trabajar:

- Traducir saberes y conocimientos entre los paises postsoviéticos y mediterráneos.
- Facilitar encuentros sobre Europa y su actual crisis.
- Pensar nuestras relaciones con la Union Europea.
- Fortalecer redes regionales, en especial bajo las condiciones actualmente más difíciles de Europa del Este.

El pasado de los paises bálticos y la región balcánica resuena hoy en el resto de las periferias del sur. El dolor y el malestar de la era de la austeridad en Portugal, Grecia o el Estado español actualiza la experiencia de las transiciones políticas de los países del este tras la caída del Muro. Ciertamente, la Historia nunca se repite. Pero somos testigos de cómo algunas estrategias realmente violentas están siendo aplicadas de nuevo. Las políticas del endeudamiento y la austeridad, los ajustes estructurales impuestos en los contextos postsocialistas principalmente desde los años noventa en adelante —en algunos casos incluso anteriormente— sirven de lección hoy día para las periferias del sur. Debemos encarar estas lecciones para avanzar y organizarnos sin permitir que el chantaje financiero o la militarización creen un clima de miedo. La violencia que se aplica a la hora de intergrar un territorio en el sistema neoliberal tiene un fin: destruir la posibilidad de que ese territorio tenga la capacidad de escapar del neoliberalismo. ¿Qué podemos aprender de estas dinámicas experimentadas en común por el sur y el este de Europa? 

Nos han surgido una serie de preguntas. ¿Podemos comparar las guerras de Yugoslavia en los años noventa con la aparición más reciente de la guerra en Ucrania? ¿Por qué estallaron ambas guerras justo cuando la integración en el mercado europeo era inminente? 

¿Qué paralelismos existen entre la subyugación del gobierno de Syriza en Grecia, sometido a la dependencia de la Troika, y el momento en que los antiguos regímenes socialistas de Europa del Este experimentaron la destrucción y el desmantelamiento de sus formas de mutualismo y propiedad pública que disfrutaban de una gran legitimidad popular?  

A la luz de los acontecimientos recientes, resulta evidente para cualquiera que la Unión Europea no garantiza ni la democracia ni los derechos, mucho menos los derechos humanos. La seguridad de todo ello fue sin embargo la fórmula que sirvió para vender a los paises postautoritarios un futuro modelo de progreso europeo. Entre las muchas cosas que esta crisis está destruyendo, se encuentra también la posibilidad de situar a la actual Unión Europea en el horizonte en nuestros deseos políticos. El reto es sin duda orientarnos hacia nuevas alianzas y solidaridades dentro, contra y mas allá de la Union Europea, generando nuevas instituciones y nociones de derechos.


Las políticas del miedo y proteccionistas mezcladas con la financiarización tecnocrática,  ajustes estructurales y militarización, generan un papel muy distinto en estas dos perferias de Europa en tanto Eurozona. En vez de permitir reconocer(nos) en lo que nos es común, en lo que nos permite reproducirnos, nos fuerzan a reproducir jerarquías y representaciones desempoderantes: los pueblos periféricos como perezosos, incapaces de asumir responsabilidades administrativas y corruptos por naturaleza. Todos estos estereotipos tienen una enorme influencia en las respuestas que damos tanto individual como colectivamente a las políticas de austeridad. Por ejemplo, la población de los países del Este se siente mayoritariamente orgullosa por haber atravesado las políticas de austeridad sin ningun tipo de queja. Se muestra por tanto reticente a la hora de solidarizarse actualmente con el sur. Tampoco el sur de Europa mostró ningún tipo de solidaridad sustancial en años anteriores, cuando esas mismas políticas azotaron el este.    

Nos hemos enfrentado a la necesidad de formular tanto un marco conceptual como un lenguaje compartidos, en lo que se refiere a las condiciones y los efectos de la crisis y el neoliberalismo en nuestros respectivos territorios. Hemos analizado los estereotipos y los espacios intermedios que han de ser llenados para conectar los diferentes conocimientos y saberes que existen en el sur y el este de Europa. Hemos discutido en torno a nuestras distintas historias, pero generando vocabularios que nos permitan entender mejor los retos a los que nos enfrentamos. Hemos mapeado luchas locales y translocales, haciendo hincapié tanto en lo geopolítico y macropolítico como en nuestros retos micropoliticos. Hemos generado un espacio de escucha, conversando sobre nuestros movimientos y organizaciones, analizando sus tacticas y estrategias, identificando los retos que tenemos por delante. Por último, hemos elaborado un calendario de movilizaciones y acciones previstas para el resto del año 2015, discutiendo la manera en que podamos participar en ellas sosteniéndonos y apoyándonos.

Actualmente se ha abierto una ventana en el tiempo que nos permite de encontrarnos y superar las separaciones impuestas. En el actual panorama de crisis económica en el sur y la militarización del este, consideramos urgente generar este tipo de espacios para el dialogo y la acción.


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@PeriEurope