«El medio no es en absoluto una media, es, por el contrario, el lugar en el que las cosas cobran velocidad. Entre las cosas no designa una relación localizable que va de una a otra y viceversa, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que arrastra a una y otra, arroyo sin principio ni fin, que corroe sus dos orillas y cobra la velocidad del medio» (Gilles Deleuze, Félix Guattari).

«El desafío: abrir un proceso virtuoso donde producción de conocimiento, producción de subjetividad y tejido de territorialidades afectivo-lingüísticas no sean momentos separados, sino parte de una misma secuencia impulsada por un materialísimo deseo de lo común cuando lo común está hecho pedazos» (Precarias a la Deriva).

«Imprimir, distribuir, comerciar con libros. Nunca convertirse en una editorial» (Tiqqun).


La industria editorial atraviesa una crisis decisiva. En sus últimas horas empieza a golpear a cuanto se encuentra a su alrededor, y con sus golpes no hace sino golpearse a sí misma. Cada unidad de la mercancía potencialmente vendible le es contractualmente asignada un copyright, diseccionada y valorada pieza a pieza. Los formatos clásicos de la producción y distribución del saber comienzan a dar vueltas sobre sí mismos, y con ellos lo hacen los rituales clásicos de evaluación de la competencia. La puesta en tela de juicio radical de la autoridad, los ataques masivos a los patrones de medida del conocimiento o las discusiones sin número sobre el plagio están desestabilizando a los directivos. Y a su vez los aparatos académicos y las industrias culturales luchan para adaptarse a los tiempos: las formas tradicionales de la producción de saber se muestran tan incompatibles con las condiciones creadas por los nuevos media como lo son para las futuras concatenaciones de la escritura, la traducción y el debate público de las publicaciones. Y lo que ha pasado a ser hegemónico en lo relativo a los mecanismos de exclusión −Peer Reviews, Impact Factors, Rankings, rígidos regímenes de copyright− provocan una presión creciente encaminada a la domesticación de estilos, formas y formatos, a la valorización del producto y la valorización de sí mismo −que conducen de tal suerte a la extinción de la fuerza de invención.

Los efectos de esta crisis autodestructiva de la industria editorial hacen que surja asimismo la cuestión de las nuevas formas de acceso, de la colectividad sin centro, del desarrollo de formatos alternativos de publicación. El medio cobra aquí un significado completamente distinto de la esfera de transmisión entre producción y recepción, que se manifestó durante siglos mediante la forma clásica de la editorial. Se torna ahora en un lugar en el que no solo se originan las cosas, sino en el que también cobran velocidad; el medio como corriente en la que las multiplicidades escriben, revisan, traducen, replican, distribuyen.

Asistimos a un cambio de paradigma que conduce de la mediación lineal-vertical a la transversalidad. La línea recta de la producción a la recepción ya no corresponde a las posibilidades actuales de producción de saber, de producción de textos, de producción artística. La producción transversal se apoya en formas de intercambio que desbaratan la jerarquía de las pirámides del conocimiento. Sin embargo, este cambio de paradigma no está en absoluto exento de ambigüedad. Permanece abierta la cuestión de si las posibilidades que ofrece la actual transformación en dirección a un cambio emancipatorio podrán desarrollarse o más bien acarrearán la totalización de la valorización de una producción de saberes que se ha vuelto manifiestamente cooperativa, entendida como imperativo de la participación. Sobre este ambivalente telón de fondo, el medio cobra en cualquier caso significados distintos y más numerosos que la vieja acepción del «medio» de la «mediación».

1 El medio surge entre los lenguajes. Las multilingualidad y la heterolingualidad marcan las formas actuales de la discusión y del intercambio en la producción de saberes, y desde luego van más allá de la lógica dual de un texto original y de su traducción en la(s) lengua(s) hegemónica(s). Para la multiplicidad de las lenguas minoritarias, las prácticas de la traducción son efectos concomitantes habituales y a menudo escasamente visibles de la publicación y la discusión en los espacios virtuales y reales. Nuestra propia práctica en el medio de la heterolingualidad se basa en las experiencias de la revista web del eipcp, transversal. La revista web multilíngüe es nuestra base para una práctica ampliada de la traducción en red en varias direcciones, del trabajo entre las lenguas así como de la publicación simultánea y en varios idiomas.

2 A esta práctica de la multiplicidad de lenguas y de la traducción se asocia el medio de la translocalidad. Precisamente en las múltiples crisis que desde hace seis años se extienden también por Europa, se hace necesario superar los localismos y combatir la renacionalización galopante. Por otra parte, al alisado global del espacio y del tiempo se ha de contraponer un estriado translocal, que no se limita a invocar en términos nostálgicos la institución local del saber, sino que surge de una multiplicidad de nudos de producción local y que los pone en marcha. El trabajo entre las lenguas solo tiene sentido si es pensado en varias direcciones, no como una editorial en un espacio lingüístico limitado, no como una calle de sentido único que solo remite a un determinado espacio geográfico, sino como cooperación translocal de la escritura y de la diseminación. De esta surgen las máquinas abstractas que tratan de oponerse a la valorización que atraviesa las lenguas nacionales y los continentes, que no someten ni ponen por encima de todo la localidad.

3 Las transformaciones de la producción de saberes tienen a desplazar y disolver las separaciones entre la escritura, la publicación y la recepción. Sin embargo, este medio de producción no implica tan solo nuevas versiones de la autoedición o meras ideas de interactividad que pueden ser rápidamente explotables. Se trata de cambios radicales de los aparatos de producción, que corresponden a nuevas modalidades de producción basadas en la cooperación. Esto afecta sobre todo al desplazamiento de las posiciones sobre el continuo que va de la producción a la recepción, que anteriormente se entendía en términos lineales. Este desplazamiento no significa ni la disolución completa de las funciones de producción, publicación y recepción, ni la adopción de todas estas funciones por una figura que lo abarque todo. La tan invocada «muerte del autor» corresponde más bien a un devenir múltiple de las y los autores y de las posiciones de las y los productores. Esto afecta a la escritura así como a la compartición, negociación, re/lectura, traducción, discusión, apreciación, procesamiento colectivo, presentación y difusión de textos tanto terminados como embrionarios. Esta multiplicidad no tiene ninguna necesidad de autoridades (tales como las fracasadas Peer Reviews) que custodien obsesivamente las leyes de la inclusión y la exclusión, sino de un tupido entrelazamiento de singularidades que trajinen los textos gracias a su producción de deseo.

4 Este mismo proceso puede concebirse desde otra perspectiva en tanto que un medio de publicación igualmente torrencial. Por ejemplo, la edición e impresión electrónicas se presentan aquí no como posibilidades separadas o rivales, sino como un proceso asociado. Los formatos complementarios de publicación abarcan no solo los libros tradicionales y las revistas impresas, por un lado, y los libros y revistas electrónicas, por el otro, sino también todo un abanico de formas más pequeñas en la web, desde blogs de comentarios o de apoyo a una iniciativa hasta llegar a las formas alternativas de comunicación de las redes sociales. En este sentido, el medio de la publicación significa un movimiento que conduce de la distribución y la comunicación de medios producidos separadamente a los emprendimientos en red en diferentes grados de escala.

5 Al mismo tiempo, estos formatos diferenciados de publicación crean también un nuevo medio de presentación. Las nuevas modalidades de distribución en la red tienden a dar pábulo a la idea de una realidad separada entre las viejas librerías y las nuevas tiendas on-line. Toda vez que nadie puede prever si los futuros hábitos de lectura harán retroceder aún más el libro clásico o incluso lo volverán obsoleto (tanto como medio de transmisión como en su estructura tendencialmente lineal), no tiene sentido insistir en el libro impreso frente al electrónico o viceversa. Sin embargo, incluso en tiempos de virtualización creciente sigue siendo necesario estar situado en espacios reales. Las esferas públicas generadas en la web y en el espacio real no entran necesariamente en competencia o en una relación jerárquica entre sí. El conocimiento situado precisa de situaciones y de sitios concretos más allá de la web, espacios reales en los que surjan discusiones e intercambios sólidos. Sin embargo, la presentación en librerías especializadas, en el campo del arte o en el contexto universitario sigue estando en una correspondencia estrecha con sus efectos en la web y con las formas de presentación basadas en esta.

6 Asimismo, con prácticas como Open Access y Creative Commons se está desarrollando en las últimas décadas un nuevo medio en lo relativo a las cuestiones del derecho (de autor). También en este caso la situación se muestra fundamentalmente ambivalente. Por un lado, se abren posibilidades tecnológicas de compartición, formas de acceso abierto, nuevas prácticas de recomposición; por otro lado, se refuerza la presión de valorización de la industria editorial. Aquí se trata de impulsar las luchas contra los regímenes de copyright restrictivos y autoritarios que cada vez más amenazan con expropiarnos a todos: en los peores casos, los autores son sentenciados a pagar por el uso de sus propias obras o se ven envueltos en litigios en torno a las mismas; los usuarios son criminalizados, mientras que la modificación, la enajenación y la remezcla han de ser evitadas en la medida de lo posible. La liberación de textos del copyright debe verse acompañada de nuevas formas de separación entre empleo y renta. Si la autoría siempre ha hundido sus raíces en una base colectiva, ya fuera subiéndose a los hombros de los gigantes o apoyándose en la multitud de la cooperación postfordista, deben ponerse los cimientos jurídicos y económicos de esta base colectiva, en tanto que base existencial versátil para los muchos.

Nuestra práctica de los comunes, del anti-copyright y del copyleft apunta a desarrollar soluciones técnicas y organizativas ejemplares y a poner a disposición para la copia, la adaptación y la distribución viral. textos transversales es una máquina textual y una máquina abstracta al mismo tiempo, territorio y corriente de publicación, sitio de producción y plataforma −el medio de un devenir que nunca querrá convertirse en una editorial.