Said Musafir viene del Magreb y vive desde casi 20 aňos en Europa. Hacía en Europa los trabajos que un migrante sin papeles puede hacer aquí y por eso pasaba tres años en prisiones en Italia y Alemania.

De pequeño, he visto la gente de Europa en el puerto, fui allí mirando, mirando.Los vecinos hablaron de Europa. En la publicidad, por la televisión, hemos visto cuantas cosas hay en Europa, lo que no hay en nuestro país. Alguna vez Europa entra en tus sueños. No sabes como es, pero quieres irte para allí.

Con 14 anos me fui la primera vez a España, con mi vecino. En un barco del comercio. La gente que trabaja en el barco y la seguridad alli no debe verte, tienes que esconderte. La gente se esconde en el motor del barco o en el techo. Tambien es posible en la ventiladora grande para el motor. Tu te quitas la ropa y entras por arriba a la ventiladora y bajas. Allí hay espacio pero no mucho. No puedes acostarte, solamente sentarte y tampoco estas sentado comodo.

La primera vez nos ha cogido la policía en la calle, al cabo de cuatro horas. Nos llevaron de vuelta al barco y nos han hecho volver a Casablanca. Allí nos han llevado a la comisaría. Hemos tenido que ir al tribunal y nos han dado una pena de 50 Euros.

Entonces estuve siete u ocho meses en Casablanca. Después me fui otra vez a Espana, con un amigo mayor. En el barco estuvimos escondidos tres o cuatro personas. Fue como la primera vez: La policía nos detuvo rapido.

La tercera vez llegué hasta Sevilla. Un Maroquí nos ha ayudado y llegamos en autobus. Allí encontré Maroquís y Algerinos. Estuve ahí un año. Fui pequeno, no tuve nada, ni comida, ni casa. Por eso comenzé a robar. Despues encontré otra gente que vendieron droga. También empiezé de vender hachís.

Cuatro o cinco veces fui a España, siempre me detuvieron al cabo de cuatro o cinco meses. Me cansé de España y la proxima vez me fui a Italia, con mi amigo. El ha estado en Italia antes, un ano, despues se ha ido a España. Alli le ha cogido la policía y le mandó a Marruecos.

Pero este barco iba muy lento, los motores no estaban bien. Pasaron 20 dias, sin comer en nuestro escondite, y mi amigo ya no tenía paciencia. Salimos de nuestro escondite – y dos días después llegó el barco a Genova. Cuando salimos, nos vieron dos personas, que empiezaron a gritar - hasta que vino otra gente. Tenian miedo. Nos llevaron a la prision del barco y nos mandaron de vuelta a Marruecos.

Fui otra vez a Genova. Con cuatro personas escondidos en el barco. Llegamos a Genova de noche y el barco se tuvo que esperar fuera del puerto. Cuando apagaron los motores, ibamos a salir, pero al ver la distancia al puerto nos paramos. Los otros dijeron: Vamosnos, vamosnos! Y bajamos al agua. Pero no se pudo nadar allí, era demasiado lejos. Uno gritó: Ayudame, Said! Y otro también. Querria ayudar pero me cogió una corriente. Vimos otro barco y pensabamos, si no nos socorre este barco nos vamos a morir. El barco se paró, gritamos y uno nos escuchó y dió alarma. Bajaron una lancha de salvamiento. Vino la policía y nos detuvo. Una ambulancia nos llevó al hospital. Tambien los periodistas han venido.

Por la noche, vino la policia al hospital para hablar con nosotros. Y por la mañana, vinieron otros policías par llevarnos de vuelta al barco. Solamente uno de nosotros se marchó del hospital de noche.

Me quedé en Marruecos un año porque estuve cansado. Entonces me fui otra vez con el mismo barco hacia Genova, pero me bajé en Marselle. Allí me quedé cinco o seis meses. Hay muchos extranjeros - muchos árabes. Robé y vendí hachís. Si no haría eso, no comería. No era tan difícil -robar; mucha gente que trabaja en los supermercados o de seguridad son extranjeros tambien. Dos veces me detuvieron Maroquis, y no han llamado la policía, solamente me dijeron: Deja las cosas y vete! Porque fui pequeño.

Empiezé a tener miedo que me detenga la policia y me mande de vuelta a Marruecos, asi que fui a Italia, a Genova. Alli he encontrado a gente que venía de Casablanca, de mi barrio. Eran mis amigos de Marruecos. Me dijeron: Vete a Firenze, allí se esta mejor que aqui! Y me dieron el numero de sus amigos en Firenze. En Firenze no encontré la gente que me diría: Ven a trabajar, haz ese trabajo, no hagas las cosas mal. He sido pequeño, no sabía nada. Solamente se encuentra gente que vende droga y te dice: Toma y trabaja! Te ayudan un poco, te dan un poco de hachís y empiezas a trabajar.

El Prision

La primera vez me encarcelaron en Milano por vender coca. Me detuvieron seis meses porque fue la primera vez. Me detuvieron en la calle donde se vende la droga. La gente viene allí para comprar. Vino un policía en civil, nos registró pero no encontró nada. La coca la llevas en la boca y cuando viene la policía la tragas. Pero la policía dijo, que encontró dos gramos. Solamente hemos tenido un abogado de oficina, y esos abogados no trabajan para tí.

Si pagas a un abogado, tienes mucho más posibilidades. Decir como te ha encontrado la policía, de que manera te han arrestado, y sales más rapido solamente, te quedas un poco en la carcel. Si tienes el abogado de la oficina es como si no tuvieras abogado! Nosotros decimos: Tus hermanos y padres en Europa son tus abogados.

En la prision de Milano estuve un mes, para esperar el tribunal. Esta prision era muy mala. Las celdas son muy pequeñas y la comparten siete personas. No te puedes mover. Te puedes pasear por el patio. Una hora por la manaña, y otra hora sales, para comer al mediodía. Solamente esas dos horas puedes salir de la celda.

Después de la condenación me trasladaron a Cerdeña. Es una prision buena. Siempre abierto. Allí trabajé fuera. La prision abre a las seis de la manana y cierra a las ocho de la tarde. Trabaje con olivos, di a comer a los cerdos , coseché la verdura. Trabajé en la cocina para los guardias, limpié los platos y repartí la comida.

No te puedes escapar de esta prision, a donde te quieres ir? Solamente hay montañas. Cuando te escapas, te detienen en seguida. La prision esta a solas – lejos de otros pueblos, cuatro horas en coche.

Dos personas de Cerdeña se han escapado, cuando yo estaba ahí. Los buscaron con perros y helicópteros. Por la mañana estaban de vuelta en la prision y el guardia les ha pegado muchísimo. Desde entonces estaban encerrados dentro.

Me pagaron el trabajo en la prision. Tenían que darme un millón de Lira, pero me dieron solo la mitad. Dijeron, que no tenian todo el dinero y que me mandaran el resto. Pero no mandaron nada, se lo quedaron para su bolsillo. Siempre hacen esa cosa.

El trabajo

Salí del puerto, fui a Genova y después a Milano. En Milano no trabajé. Cuando uno sale de la prisión, al principio no hace nada, tampoco me hizo falta de trabajar, porque tuve el dinero que gané en la prisión. Cuando gasté ese dinero, me fui a Firenze, y trabajé vendiendo droga.

Saliendo de la prisión, no tienes nada! Es como cuando entras a un país por primera vez. No tienes casa ni ropa, nada. Entonces de nuevo empiezas a trabajar y buscas una cama.

Siempre tienes un pie fuera y un pie dentro cuando haces este trabajo. Sabes, que la posibilidad de que te detienen es muy grande – cuando vendes droga. Desde muy joven sabía, que era así: un pie fuera un pie adentro!

En Firenze hay un parque grande, donde hay un río y mucha gente viene en verano. Trabajé ahí por dos o tres meses. Es peligroso, hay mucha policía. Muchas personas habían muerto ahí, también Maroquis. En invierno el río corre siempre más fuerte. Y cuando viene la policía, corres, corres, y después saltas al río. Una vez por la noche, vino la policía, yo estaba trabajando con un amigo. Hemos saltado al río, porque no sabíamos que la corriente era tan fuerte. Sabemos nadar pero en un momento pensaba que me voy a morir. Pero podíamos salir! Cuando la policía ve que saltas al río, se va. No les importa.

Otra vez en Milano, me cogió la policía, porque una persona me vio entrando en una tienda de noche y la avisó. Me tuve que ir otra vez a la prisión.

Hice irrupción en tiendas varias veces, fue la única vez que nos atraparon. Siempre entré en tiendas de ropa o zapatos de marca. Nunca en las joyerías - eso es para otra gente - nosotros éramos pequeños.

Rebelión en el prision

Dos semanas pasé en Milano esperando el tribunal. En ese tiempo, una persona tuvo un problema con un guardia, no sé que problema era, si ha pegado o ha dicho algo malo. -Si tienes un problema con un guardia, te llevan abajo y te pegan. Luego te encierran en una celda individual y te quedas ahí una, dos o tres semanas. Después te llevan a otra parte de la prisión, para que no puedas ver los de antes.

A la dicha persona, le vinieron a recoger seis guardias, gritandole. Le llevaron abajo. Nosotros esperando al compañero. Un, dos tres días y al no regresar uno dijo, que se habrá muerto. En continuación empezamos a gritar fuerte. Lo escucharon los otros prisioneros también – todos gritaban, todo de nuestra seccion, eramos muchisimos. Cogíamos los platos de hierro (entonces eran de hierro, no de plastico como ahora) y los pegamos contra la pared, pom pom pom. Prisioneros de otra seccion, de abajo preguntaron: «Que hay?» «Han matado a una persona!» Toda la carcel gritaba, y luego unos han hecho fuego de las colchas y los hemos traído a las ventanas, todos en la prisión hicieron lo mismo. La gente afuera ha visto el fuego. En otras prisiones de Italia pasó lo mismo, al ver la rebelión y la causa. Y todos gritaron Libertad! Libertad! Los fuegos quemaban hasta la noche y toda la noche. Los periodistas lo vieron todo desde afuera.

Después vino el segundo comandante de la prisión, y nos dijo, que no había problemas, que la dicha persona estaba bien y no muerta. No le creíamos, hasta que vino el compañero, diciendo que estaba bien, solo se quedaba en aislamiento, que no le habían pegado – lo que no creíamos, sabíabom, que tenía miedo de decirlo, no más. El comandante nos dijo, de avisar a los otros prisioneros, que todo estaba bien, para que se acabe la rebelión. Les avisamos, y nuestra carcel se quedó tranquila. Pero las otras carceles en Genova, Torino y Firenze, seguían por una semana o diez días más.

No nos castigaron, porque todos estabamos involucrados. Pero nos han cambiado de prisión, y a mi me toco irme a una carcel muy mala, donde se queda la gente por muchos años, por haber hecho graves cosas. Yo era joven, la gente de ahí ya era mayor.

El viaje allí tardó todo un día (en tren son maximo 30 minutos) – en un tren de prisión. Salíamos a las seis de la mañana y llegamos a las seis de la tarde. El tren iba muy despacio, se paraba muchas veces por una o dos horas. No te podías sentar ni mover, porque estabamos atados – era muy incomodo. No había ni café ni cigarros – la gente gritaba, que querria beber y fumar.

Las pastillas en el prision

Pasé unos años en Italia y luego me fui a Alemania. Querría cambiar mi vida, no quise vender más droga. Tener una vida buena, hacer papeles, buscar una mujer para siempre, hacer una familia. Ya estaba cansado.

Pero no encontré trabajo normal, entonces trabajé como antes - vendiendo coca. Tampoco encontré una mujer. Había muchas mujeres que querrían hablar conmigo en las discotecas o en el bar, pero no hablaba el idioma. Fue igual como antes en Firenze, salí con una mujer y pasé la noche con ella, y después ni me miraba, porque no podíamos hablar.

También en Alemania fui a la prisión, cuando trabajaba con un paisano. Se aprovecho mucho de mi, porque el hablaba la lengua. Fui como su perro!

Una vez pasó la policía en civil. Cuando les vi, sabía que era la policía. Entrábamos a un Café Internet y mirábamos lo que hacían. El no querría quedarse ahí, por eso salíamos, rápido, pasando por otra calle. Ahí había otra policía - no por nosotros, solamente pasaban por ahí. Nos preguntaron por nuestros papeles, el tuvo papeles, yo no. Salí corriendo por media hora. La policía vino en coches, con alarma. Entré a un garaje donde no pude salir, allí me detuvieron.

Les dije que no conocía a la otra persona, solamente preguntaba por la estación de tren, para poder irme. Me preguntaron si las drogas eran mías. (Era la suya i la mía, pero les dije que era mía.) “Y que haces con eso? Vendes eso?” “No, yo uso la droga. Yo he comprado para tomar.” “Y cuanto tiempo has estado en Alemania?” “Un día.” Les dije, que estaba en Holanda y había tomado un tren equivocado, por eso estaba en Alemania.

Me encerraron tres meses para esperar el juicio. Porque dije que habia comprado la droga para tomarlo, me dieron pastillas. Hay muchas pastillas en las prisiones de Europa. Si te la dan estas muy flojo y te mueves como un Zombie. No puedes hacer nada, no puede limpiar tu ropa, no te duchas, nada! No te interesa nada de alrededor.

Cada mañana vinieron con las pastillas. No querria tomarlas, pero el hombre pensaba, que me sentaria mal, si no tomo las pastillas, asi que vino con la guardia y me la dieron con fuerza. Por un mes me dieron las pastillas, hasta que les dije, que no puedo más – porque tambien me ha salido un erupcion de la alergia – por eso me la quitaron.

Tus amigos te olvidan

Volví a Italia, donde me encerraron otra vez, por vender droga. Trabajé con un Albanés. Yo no sabía que el vendía heroína. Cuando me lo dijo, nos hemos peleado. Eso fue por la noche. Me fui para no verle más. He vuelto a las 5 de la mañana. El me esperaba, y empezó a gritar otra vez. Dejé las drogas en el servicio y me fui a dormir. A las 12 entró la policía, el Albanés les había dado la llave para que puedan entrar. El les había dicho, que había escondido algo en el servicio. No sé porque me delató; quizás porque estaba enfadado.

Normalmente dejé mis cosas fuera. Pero por la noche no te puedes ir lejos para esconder cosas. No hay gente por la calle y la policía controla a los extranjeros si van solos por la calle. Por eso dejé las cosas en mi apartamento.

Cuando estábamos en la comisaría, el lloraba. Entonces comenté a la policía, que el no había hecho nada. Todas las cosas, que encontraron eran mías. Al Albanés dije: “Cuando me lleven al juicio, tu vas a salir. Pero no me olvides. Págame un abogado, para que yo pueda salir, y solo me tendré que ir a la policía para firmar tres o cuatro veces por semana. Mándame dinero para comprar cigarros.

En el juicio dije, que el no había hecho nada, solo se quedó a dormir una noche en mi casa. Me dieron un año y diez días de cárcel. A el solamente una pena condicional. Pero después que ha salido, ni me escribió una carta. Al cabo de diez meses me escribió una carta, de diez palabras, nada más.

Cuando salí, le encontré y me dijo: “Perdóname!” Le dije: No hay problemas. Ha pasado un año, y me sigues llamando: Mi amigo, mi amigo. Mira lo que has hecho conmigo.